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Artículos

Sistema Elknin-Davidov-Repkin: un análisis de la teoría de la actividad de estudio (1959-2010).

Roberto Valdés Puentes

Didáctica desarrolladora. Retrospectiva desde sus primeras publicaciones

José Zilberstein Toruncha, Silvia Olmedo Cruz

El laboratorio de matemáticas: su impacto en profesores y alumnos.

Marco Antonio García Juárez

Sistema de capacitación a directores de escuelas primarias en Cuba. Experiencias y sugerencias.

Elisa Francisca Herrera Orúe

Epistemología y educación.

Ronald José Lárez Romero

La investigación pedagógica: propuesta de etapas para su organización

Julio Cerezal Mezquita, Jorge Pedro Fiallo Rodríguez

Boaventura De Sousa Santos: La cruel pedagogía del virus.

Ronald José Lárez Romero

Editorial

Una serie de eventos de carácter global, producto de la época, como la crisis ambiental, las guerras regionales entre países, la lucha por la hegemonía imperial entre potencias económicas, las migraciones masivas del sur al norte o la presencia devastadora de la pandemia por COVID -19, ha propiciado la construcción de un escenario con grandes retos para los sistemas educativos de casi todas las naciones. Tales retos van desde la suficiente canalización de los recursos financieros para el sostenimiento del Sistema hasta la adopción de modelos educativos innovadores que permitan la construcción de entornos de aprendizaje realmente desarrollador.

Si partimos de la idea de que la educación debe tener como propósito poner al hombre a nivel de su tiempo, la escuela debe entonces estar en constante dinamismo para responder a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes que les impone el entorno. En la realidad de la mayoría de nuestros países se observa que el paradigma de la escuela tradicional sigue siendo dominante. El hecho de cambiar la pizarra tradicional por el pintarrón o el gis o tiza por el marcador no son garantía de innovación, tampoco lo es la incorporación mecánica de recursos tecnológicos como el cañón a el video.

Un aspecto a considerar, por el que la escuela no responde a las expectativas sociales contemporáneas, es que la mayoría de los actores educativos no son los usuarios principales de la literatura novedosa sobre las ciencias pedagógicas, producto de la investigación educativa, lo que implica que resulten poco actualizados los fundamentos teóricos y metodológicos para la mejor dirección del proceso enseñanza aprendizaje. Lo anterior implica que la práctica profesional de los docentes se desarrolle de manera intuitiva o empírica y no de manera científica.

Darle carácter científico a la intervención pedagógica en nuestras escuelas debe constituirse en un objetivo permanente, partiendo del diagnóstico integral de todas las dimensiones escolares, tanto en el aspecto escolar como en el aspecto comunitario. En el contexto áulico, para garantizar aprendizajes significativos en los estudiantes, como parte del diagnóstico, en imprescindible reconocer sus conocimientos previos y el desarrollo de sus habilidades socioemocionales.

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